
La región núcleo atraviesa un inicio de campaña triguera que despierta optimismo entre los productores y técnicos. A diferencia de años anteriores marcados por la sequía, los mapas actuales muestran niveles de reservas de humedad de adecuados a abundantes, con un cultivo cuya condición oscila entre excelente y muy buena.
Actualmente, el 47% de los lotes se encuentra iniciando el macollaje, mientras que el resto avanza entre la foliación y la emergencia, alimentando expectativas productivas muy altas para este ciclo.
Con reservas de agua óptimas y el cultivo en excelentes condiciones, la atención se centra en la refertilización nitrogenada ante la baja de costos y el impacto de un evento climático que promete lluvias, pero también desafíos sanitarios.
La región núcleo atraviesa un inicio de campaña triguera que despierta optimismo entre los productores y técnicos. A diferencia de años anteriores marcados por la sequía, los mapas actuales muestran niveles de reservas de humedad de adecuados a abundantes, con un cultivo cuya condición oscila entre excelente y muy buena. Actualmente, el 47% de los lotes se encuentra iniciando el macollaje, mientras que el resto avanza entre la foliación y la emergencia, alimentando expectativas productivas muy altas para este ciclo.
El desafío de alcanzar el récord del 2025
La gran incógnita que recorre los campos es si se podrán igualar las marcas de la campaña 2025/26, calificada por técnicos de Pergamino como «la mejor de la historia» con medias de 60 quintales por hectárea (qq/ha). Si bien repetir esa cifra parece una meta extremadamente ambiciosa, en localidades como Carlos Pellegrini y General Pinto consideran que el cultivo está en condiciones de expresar su máximo potencial. El objetivo regional se sitúa ahora en alcanzar, e incluso superar, la barrera de los 50 qq/ha.
El nitrógeno: de limitante a oportunidad
La clave para acercarse a los rindes del año pasado no parece estar en el agua, sino en la nutrición. Debido al elevado costo de la urea durante la siembra —que alcanzó los 1000 dólares por tonelada—, muchos productores redujeron las dosis iniciales de fertilización. Sin embargo, la reciente baja en el precio del fertilizante y las perspectivas climáticas favorables han impulsado una ola de refertilización.
En zonas como Bigand, donde se comenzó con dosis modestas de 100 a 150 kg/ha, los productores ya planean compensar los niveles para acercarse a los planteos de la campaña previa. Por su parte, en Pergamino ya se han iniciado aplicaciones complementarias para asegurar que el nitrógeno no sea el factor que frene el rendimiento.
El «Niño» fuerte: un arma de doble filo
Si bien la llegada de un fenómeno de «El Niño» fuerte en primavera asegura lluvias vitales para la etapa de definición de rinde en octubre, el escenario no está exento de riesgos. Los especialistas advierten que un ambiente más húmedo y templado es el caldo de cultivo ideal para enfermedades como la roya.
Además, existe el temor al efecto de «lavado de grano» si se producen precipitaciones excesivas durante noviembre. Esta incertidumbre climática hace que algunos técnicos en General Pinto mantengan la cautela, recordando que el trigo es una «carrera de obstáculos» que aún debe sortear heladas tardías, granizo y posibles excesos hídricos antes de la cosecha.
Comparativa hídrica
Hasta el momento, los datos respaldan el optimismo: entre el 1 de junio y el 15 de julio, el promedio de lluvias en las estaciones de la región núcleo fue de 33,7 mm, superando levemente los 29,5 mm registrados en el mismo período del año 2025. Con perfiles cargados y una tecnología de fertilización que empieza a ajustarse, el trigo se encamina a dar otra gran batalla por la productividad.
Fuente: Guía Estratégica para el Agro – BCR
