Las lluvias reactivan el potencial del trigo y anticipan un cambio de escenario por El Niño

 

Las precipitaciones llegaron en una etapa decisiva para el cultivo y permitieron recuperar parte del potencial de rendimiento, aunque persisten daños por sequía y heladas.

 

 

Las lluvias registradas en los primeros días de octubre marcaron un punto de inflexión para la región núcleo. Después de varias semanas condicionadas por la falta de agua y las heladas, las precipitaciones comenzaron a recomponer la humedad de los suelos y mejoraron las perspectivas del trigo, que atraviesa las etapas de definición del rendimiento.

Según el último informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), correspondiente al 8 de octubre, la región recibió un promedio de 48 milímetros. Los mayores acumulados se concentraron en el este, especialmente en el sur: Ramallo registró 102,8 mm, Pujato 97 mm, Zavalla 85 mm, Rosario 83 mm y Montes de Oca 80,4 mm.

El cambio en el comportamiento de las precipitaciones coincide con una mayor circulación de aire cálido y húmedo proveniente del norte y noreste, que favorece el desarrollo de lluvias y tormentas sobre el centro del país.

 

Las lluvias reactivan el potencial del trigo y anticipan un cambio de escenario por El Niño

 

El agua llegó en un momento decisivo para el trigo

Las precipitaciones resultaron oportunas para un cultivo que venía mostrando señales de deterioro por la combinación de sequía y frío.

Al comienzo de la semana, los técnicos advertían sobre la caída de las expectativas de rendimiento, especialmente en el oeste de la región.

Ahora, el panorama muestra una recuperación parcial en los lotes que recibieron mayores acumulados.

Según los especialistas relevados por GEA, en los sectores donde llovieron más de 40 milímetros hay posibilidades de recuperar parte del potencial productivo.

El trigo atraviesa un período clave para definir su rendimiento: el 3% del área se encuentra en floración, el 17% en espigazón, el 25% en espiga embuchada, el 30% en hoja bandera y el 25% en encañazón.

La mejora en la disponibilidad de agua se refleja también en la condición de los cultivos.

De acuerdo con el relevamiento de la BCR, los lotes en estado regular disminuyeron cinco puntos porcentuales en una semana y representan actualmente apenas el 2% del área.

En tanto, el 10% se encuentra en condición excelente, el 53% muy buena y el 35% buena. Aunque las lluvias permiten sostener mejores perspectivas, el informe advierte que no se esperan rendimientos tan excepcionales como los de la campaña anterior.

En algunos sectores, las heladas provocaron pérdidas de macollos y plantas, mientras que también se registran problemas sanitarios, como la presencia de mancha amarilla.

Qué rindes esperan los técnicos

Las estimaciones presentan diferencias según la zona y los milímetros recibidos. En Carlos Pellegrini, los técnicos proyectan rendimientos cercanos a los 40 quintales por hectárea, alrededor de un 20% por debajo de los obtenidos el año pasado.

En Cañada de Gómez, las expectativas superan los 50 qq/ha, mientras que en María Susana, Casilda y Sanford se ubican entre 40 y 50 qq/ha.

En Bigand, los lotes que recibieron buenas lluvias y no sufrieron daños importantes por frío podrían alcanzar unos 40 qq/ha. Sin embargo, en los cuadros más afectados por la falta de agua y las heladas se estiman pérdidas de rendimiento de hasta el 20%.

En Pergamino y Rojas, los especialistas consideran que el cultivo difícilmente repita los rindes de entre 80 y 90 qq/ha de la campaña pasada.

Las proyecciones actuales se ubican en torno a los 60 o 65 qq/ha, condicionadas también por la menor radiación y la presencia de enfermedades.

En el sudeste de Córdoba, las lluvias podrían favorecer el llenado de granos y contribuir a sostener una buena calidad. En ese contexto, en buena parte de la región vuelve a instalarse la expectativa de una cosecha que supere los 40 qq/ha.

El Niño comienza a modificar el escenario climático

El informe de GEA identifica a la primera semana de octubre como un punto de inflexión en el comportamiento de las precipitaciones sobre el centro de la región pampeana.

El consultor Alfredo Elorriaga señaló que, desde el inicio del mes, las condiciones atmosféricas se volvieron más favorables para el desarrollo de lluvias y tormentas asociadas al avance de sistemas frontales.

La mayor disponibilidad de humedad, impulsada por vientos del norte y noreste, comenzó a favorecer eventos de mayor cobertura.

Según el análisis, la influencia del calentamiento del Pacífico ecuatorial central podría intensificarse durante noviembre y diciembre.

Los pronósticos de corto plazo anticipan nuevas lluvias y tormentas sobre el centro y noreste del país, alternadas con períodos temporarios de estabilidad, hasta el final de la primera quincena de octubre.

De todos modos, la recomposición de la humedad todavía es desigual.

En el centro y, principalmente, en el oeste de la región GEA se necesitan entre 80 y 120 milímetros adicionales durante los próximos 15 días para alcanzar niveles óptimos de humedad del suelo.

En el sudeste, los requerimientos se ubican entre 20 y 80 mm.

El nuevo escenario de humedad abre mejores perspectivas para los cultivos, aunque el resultado final dependerá de la distribución de las próximas precipitaciones y de la evolución de las condiciones sanitarias.

Para el trigo, el agua llegó en una etapa crítica; para la gruesa, comienza a definir las decisiones de manejo de las próximas semanas.

Fuente: Chacra